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jeudi 26 juillet 2012

Cuando nos enojamos con Dios...


La noción de estar enojado con Dios se remonta a tiempos antiguos. Tales  luchas personales no son nuevas, pero la sicóloga Julie Exline de la Case Western Reserve University comenzó a analizar “la ira hacia Dios” de una nueva  manera. 
“Muchas personas experimentan coraje con Dios”, explicó Exline. “Incluso las personas que aman y respetan profundamente a Dios también puede enojarse. Así como  la gente se molesta con los demás, incluyendo sus seres queridos, también puede enojarse con Dios.”
Exline, es una profesora asociada  de la Case Western Reserve’s Arts and Sciences que ha estudiado el enojo con Dios en la última década. Ha realizado estudios con cientos de personas, entre ellos estudiantes universitarios, sobrevivientes de cáncer y familiares afligidos por el dolor.
Ella y sus colegas publicaron los resultados en el artículo, “Anger Toward God: Social-Cognitive Predictors, Prevalence, and Links with Adjustment to Bereavement and Cancer” (La ira  hacia Dios: los predictores sociales-cognitivos, la prevalencia y la conexión con  el sufrimiento y el cáncer) en la nueva edición de la  publicación Journal of Personality and Social Psychology.
La ira hacia Dios a menudo coincide con muertes, enfermedades, accidentes  o desastres naturales. No obstante, la ira no se limita a las situaciones traumáticas. También pueden surgir cuando la gente experimenta decepciones personales, fracasos, o dolor. Algunas personas ven  a Dios como el responsable de tales acontecimientos y se enojan  al ver las intenciones de Dios como crueles o insensibles. Puede ser que crean que Dios los ha abandonado, traicionado, o maltratado, dice Exline.
Además, señala que puede ser difícil para las personas a reconocer  su ira hacia Dios. Mucha gente se avergüenza y no quieren  admitir sus sentimientos, dice ella. En particular, las personas que son muy religiosas pueden creer que sólo deben concentrarse en el lado positivo de la vida religiosa. “Pero la religión y la espiritualidad son como otras áreas de la vida, como el trabajo y las relaciones”, señaló Exline. “Traen beneficios importantes, pero también puede traer dificultades. La ira de Dios es una de esas luchas", añade. 
Según los resultados de Exline, los protestantes, los afroamericanos, y las personas mayores tienden a reportar menos ira contra Dios; la gente que no cree en Dios también puede albergar ira y la ira hacia Dios es más angustiante cuando es frecuente, intensa, o crónica. 
Superar el enojo a Dios, dice, puede requerir algunos de los mismos pasos necesarios para resolver otros asuntos con la ira. “Las personas pueden beneficiarse al reflexionar más de cerca en la situación y en como ven el rol de Dios en el asunto”, sugiere Exline. “Por ejemplo,  pueden llegar a enojarse menos si deciden que Dios no era en realidad el responsable del triste suceso, o si ven cómo Dios le da significado al asunto o cómo se han beneficiado de una situación dolorosa.” 
A la gente que se siente molesta con Dios, también se les tiene que asegurar que no están solos. Exline señala que muchos individuos experimentan estas luchas.  Ella sugiere que la gente trate de ser abierta y honesta con Dios acerca de su enojo, en lugar de apartarse o tratar de encubrir los sentimientos negativos.
Breakingchristiannews.com

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