Reflexion 23
El fiel de la balanza está en el centro: pesan lo mismo las buenas obras de aquel hombre que sus culpas. La mitad de los jueces -los justos- lo condenan. Los otros -los misericordiosos- piden a Osiris que lo salve.
El dios vacila. Tembloroso, el difunto invoca en su defensa un último argumento:
-No hice sufrir a nadie -dice-. A nadie hice llorar.
Entonces Osiris abre los brazos y lo estrecha junto a su corazón.
Entonces Osiris abre los brazos y lo estrecha junto a su corazón.














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